El hecho de que su sistema digestivo esté comenzando a funcionar, provoca en muchos casos los llamados cólicos del lactante.
Pero, ¿qué son exactamente? Son una especie de retortijones, gases, todo junto, que provocan dolor en la tripita del bebé, y hacen que se encoja, llore, e incluso le impidan dormir. Normalmente comienzan por la tarde noche, y se pueden alargar hasta la una o dos de la madrugada.
Durante los 2 o 3 primeros meses se convierten en una tortura para el bebé, y no menos, para los nuevos papis.
Pero, ¿hay solución? Desde nuestra experiencia, algo se puede hacer, y la buena noticia es que únicamente duran los 2 o 3 primeros meses, y tal como vinieron, desaparecen.
Algunas recomendaciones en caso de situación desesperada de llantos en la tarde son estas:
– Algo muy efectivo para prevenirlos es el masaje en la tripita. Pero ¡¡ojo!! Es para prevenirlos. No debe realizarse en el momento del cólico, ya que, además de que será imposible entre tanta patada, podría provocar el efecto contrario.
– En el momento de la locura y desesperación, en mitad de la tarde, lo más adecuado es colocar al bebé en la postura boca abajo, con su cabecita en nuestra mano, y el resto del cuerpo en el brazo. Al principio puede resultar una postura complicada, pero en cuanto le cojáis el tranquillo es pan comido.
– Los preparados de hierbas disponibles en cualquier farmacia también suelen ser efectivos.